domingo, 28 de noviembre de 2004

Videoclips infecciosos  

Es curioso ver cómo se transforman las cosas en la mente al cabo de los años, y cómo el material visto inicialmente permanece inalterable en lo real y el desarrollado en el cerebro sigue un curso paralelo al original mutando en otra criatura a veces incontrolable y libre que puede llegar a no tener nada que ver con el inicial. Esto me acaba de pasar con la edición del DVD De Alaska a Fangoria en la que se muestran algunas apariciones televisivas de Alaska y Dinarama de la época de La Bola de Cristal y en la que sale Alaska cantando La Funcionaria Asesina. Pues acabo de revisar la actuación -que data del '86- y lo cierto es que todavía conserva una fuerza visual total -otros clips incluídos en el DVD no- y me parece mucho más provocativo y agresivo que cualquier clip de ahora, por el contexto histórico, la textura de la tv de entonces y porque ahora nadie se imagina un éxito cantado en español que hable directamente de cargarse al cónyugue (en este caso al marido) e ir luego por ahí descuartizando gente (aunque quién sabe.. ¿no tenemos ahora a Rakel Winchester hablando abiertamente y con éxito de fluidos varios? aún hay esperanza..).
A lo que quería llegar es a que éste es un ejemplo de cómo algo muta inconscientemente de la original hacia otra idea -quizá la que a mí me hubiera gustado- porque el recuerdo que yo tenía de lo que vi en TV era que Alaska se liaba a serruchazos con toda la peña que estaba por allí con una motosierra auténtica y el par de gogós desquiciadas que la acompañaban se autoinflinjían heridas sangrantes mientras se iban quitando la ropa. Vamos, que de lo recordado a lo revisado no hay color, pero así funciona la mente de los púberes amorales, qué le vamos a hacer (personalmente me quedo con mi versión).


Alaska, la funcionaria asesina y su gogó psicótica

Algo parecido me pasó -pero ya en menor medida de desvirtuación- con el clip que vi en el '91 en el legendario programa Rockopop. El grupo en cuestión no era otro que Los Cramps y su Bikini Girls With Machine Guns y lo cierto es que recuerdo perfectamente el momento, el día, la situación, la gente que había en mi casa viendo la tele y cómo Beatriz Pécker se hacía un lío intentando presentar a un grupo que no sabía entonces cómo definir, "mejor lo ven ustedes.." tuvo que sentenciar al final. Y la verdad es que tenía razón: era difícil encasillar entre toda la cosmética televisiva restante un clip cómo aquél, un trallazo de carne cruda y salivajo al ojo para decirte "hay otro mundo aquí". Ahora ya sabía que los Cramps existían y que eran mucho más atractivos que los grupetes super-guays que escuchaba el erudito musical de la clase y con los que nos daba continuamente la chapa. Ese clip estuvo autoincubándose y reproduciéndose sin control alguno en mi cabeza, disparando los niveles de imaginación y tranformando a Lux Interior en el mismísimo Diablo, y a Poison Ivy en pura lascivia, hasta que recientemente volví a ver el vídeo y las cosas volvieron un poco a su sitio: Lux es sólo una bestia peligrosa e Ivy se lo pasa en grande a su bola. Mi opinión es que sigue siendo fascinante y arrebatador y que atrapa la mirada de cualquiera los casi cuatro minutos que dura.


chicas en bikini con metralletas, una nueva forma de diversión recomendada por Lux & Ivy

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2 aprensiones:

At 9:46 a. m. , Anonymous Anónimo dijo...

Pues si la esperanza que nos queda es Rakel Winchester, vamos apañados. Ya quisiera esa petarda llegarle a los talones a la Alaska de los primeros 80 (y a los Cramps ya ni te cuento).

Eso sí, tu comentario sobre cómo se transforman los recuerdos es de lo más acertado. Supongo que son cosas de hacerse mayor. Y lo malo es cuando no hay un vídeo para recordarnos cómo eran las cosas realmente; ¿de verdad nos divertimos tanto aquella noche de parranda? ¿realmente estuvimos tan enamorados de aquella chica?

Dr. Gonzo

 
At 10:26 a. m. , Blogger Vip Vop dijo...

La verdad es que respecto a Rakelita tienes toda la razón amigo, ha derivado de petarda-punk en sus inicios (más o menos divertida según el bolo) a pertarda a secas, destinada a amenizar los botellones más canis de extrarradio. Por suerte, la Rakel que tengo en mente -y que me niego a expulsar por nostalgia o yo que sé- es la que hace diez años conseguía petar los pubs de Córdoba a base de versiones punkoides de subéxitos de barrio...y además estaba tremenda.

De todas formas no hay color con la primera Alaska, y por supuesto -como bien dices- con Los Calambres (de hecho ni me atrevería a compararla con éstos).

Rakel Winchester - Era infeliz en su matrimonioVip Vop

 

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