|
|||||||||||||||
lunes, 9 de abril de 2012أصيلة
Lo tengo claro y meridiano: para retiros temporales en los que sea necesario rodearse de calma y sosiego, buen comer, precios de hace 20 años y ambiente exótico con playas paradisíacas a un salto de burro, nada mejor que pillarse algo en la cuidada y lujosa medina de Assilah, en la costa atlántica de Marruecos (aunque ahí ya tenemos que hablar de precios europeos respecto a los alquileres si queremos las mínimas comodidades, acceso internet, etc.).
A menos de una hora de Tánger y a casi dos de Chefchaouen (la otra gran ‘estrella’ del turismo marroquí fuera de las grandes ciudades), Assilah creo que es el enclave perfecto para pasar temporadas de retraimiento con opción a escapadas a otros lugares interesantes del país vecino, y con garantía además de volver rápidamente al viejo continente (taxi a Tánger y ferry a Tarifa, y en un par de horas de nuevo en España) en caso de que la paciencia marroquí llegue a desesperarnos (aunque se trata exactamente de lo contrario, de disfrutarla) y echáramos de menos las atropelladas maneras de nuestra tierra. En este viaje, aparte de Assilah, también hubo tiempo para echar un día en Tánger, cuya medina me volvió a fascinar y a la que tengo que volver con algo menos de lluvia y algo más de pasta, que, aunque los precios no son especialmente caros, incluso a precio de turista, sí lo termina siendo si en vez de un recuerdito acabas arrasando con cada puestecillo y sucumbes a los encantos de tomar el té en cada terraza legendaria. Y ojo, que vender bien que saben y a poco que bajes la guardia te terminan encasquetando hasta una chilaba. Música en directo en el restaurante Mamounia Palace, en la Rue Siaghin, la calle con más solera de todo Tánger. Despúes de cada comida el gato residente se ve que tiene por costumbre subirse al mantel y darse una vuelta entre los platos (¡entre los limpios también!) dando buena cuenta de las sobras. Genial... para el gato. Vista desde el restaurante de la Rue Siaghin, que por cierto es la misma que hay en la conversación que mantienen los protagonistas de la película ‘Inception’ en una recreación de la ciudad de Mombasa justo antes de la trepidante persecución por las callejuelas de la ciudad, escena que en realidad fue rodada en la medina de Tánger, retocada para parecerse a la ciudad keniata.Volviendo a Assilah y tras la experiencia de estos días, dormirse con el ruido del oleaje y despertar con el mismo ruido más el graznar de las gaviotas madrugadoras... iba a decir que no tiene precio, pero sí lo tiene y no es mucho. Es cuestión de animarse y ya está. Y si nada más llegar queda alguna duda por algún contratiempo del viaje (pueden pasar cosas pelín desagradables como tener que ‘untarle’ un poco a la guardia fronteriza, tal y como nos pasó a la vuelta) solo hay que esperar a que se ponga el Sol sobre el Atlántico y contemplar uno de esos escenarios que, como le escuché una vez a un mexicano, te espachurra el corazón hasta dejarlo chiquitito chiquitito. Un viaje que merece la pena. Etiquetas: viajes Twittear posteado por Vip Vop :
02:24
viernes, 23 de marzo de 2012Green-Wood Cemetery
Va otro post de temática cadavérica, como si no hubiera ya pocos últimamente en este blog. Esta vez el motivo es el vídeo que he presentado en la IV Edición de las Miniaturas Intr:muros, ese gran festivalito de audiovisuales –cortos, videoclips, animaciones, experimentales, etc.- que todos ya conocemos y que de vez en cuando nos permite tomarle gustosamente el pulso al nivel creativo que se sirve en la zona, además sobre todo de disfrutar de un buen rato entre los asistentes de cada edición, interesados siempre en saber lo último que ha hecho cada uno.
Mi contribución esta vez ha sido “Green-Wood Cemetery”, una grabación de 4 minutos realizada con una digi-hari en el cementerio del mismo nombre situado en el neoyorkino barrio de Brooklyn, el cual visité aprovechando uno de mis últimos saltos a Nueva York, y en el que voy grabando a diestro y siniestro mientras me doy un largo paseo entre las lápidas. El tal camposanto es enorme, y con enorme quiero decir gigante. Esa tarde de noviembre recuerdo que hacía bastante frío y el viento soplaba cortante y sibilino. Las nubes dejaron ver el sol solo durante un rato, hasta que definitivamente quedó oculto entre oscuros nubarrones, momento en el que un manto de triste y plomizo gris pasó a dominar la escena sumándose al ya de por sí gris y frío tono de lápidas y mausoleos. Y no había nadie. Nadie. No recuerdo cuánto tiempo estuve caminando ni hacia donde. Recuerdo que las puertas cerraban en unos minutos pero a una parte de mí no le importaba, algo en aquella deshumanizada calma me empujaba inexplicablemente hacia el corazón mismo del Green-Wood Cemetery... Sensacionalismos góticos aparte, he de decir que el tamaño del sitio era grande de verdad. Una superficie cuajada de lápidas y criptas de todo tipo de las que seguro hubiera necesitado para recorrerlo medianamente algunas más que el par de horas que me estimó para el cierre el vigilante de la entrada, y durante las que, efectivamente, solo me pareció divisar muy a lo lejos a una sola persona a los 5 minutos de estar dentro, para luego quedarme en la soledad más absoluta (“solo” es un decir, en ese campo descansan más de 600.000 almas) durante más de dos horas mientras iba de tumba en tumba con la camarita echando humo. Para la vuelta tuve que apretar el paso al echárseme el tiempo encima y estar más lejos de la salida de lo que pensaba. Una cosa es alucinar con un escenario así a la luz del día y otra muy distinta es quedarse encerrado en un cementerio interminable que parece sacado de una peli de terror a punto de caer la fría noche... vale, sabemos que no pasaría nada salvo pillar un catarrillo, pero vamos, que prefiero que sea otro el que lo compruebe... También hubo tiempo para tirar de Hipstamatic, cuyo reconocido estilillo va perfecto con lo espectral del entorno. ![]() ![]() ![]() Por supuesto la visita me dio para trastear posteriormente durante horas y horas con la Spirit Booth de la App Store. En un sitio así, totalmente solo, donde lo único que se oye es el viento y tu propia respiración, prometo que cuesta NO imaginar cosas como ésta: ![]() posteado por Vip Vop :
02:14
sábado, 23 de julio de 2011Mundos interioresviernes, 13 de agosto de 2010Paris Mon Amour
Hacía tiempo que algo no me impresionaba tanto como visitar París estos días, posiblemente la ciudad más bonita que haya pisado en toda mi vida. Es difícil explicarlo con palabras, una auténtica orgía visual a donde quiera que se mirase, y no me refiero a un rincón o barrio concreto, sino a prácticamente TODA la ciudad. Desde pasear por sus calles hasta sentarse en cualquier cafetería a ver pasar gente o recorrerse su impresionante patrimonio monumental. Han sido pocos días, pero una delicia total de la que se podrían llenar folios, y que a buen seguro repetiré un día de éstos. De momento quiero tardar en despertar. Mil, mil gracias.
Mi Hipstamatic y yo ya somos inseparables. ![]() Etiquetas: viajes Twittear posteado por Vip Vop :
17:39
martes, 27 de julio de 2010Donde sopla el viento
Pues es en Tarifa, la ciudad más al sur de Europa y el sitio en el que cuando sopla rabioso el racheado viento de levante es mejor quedarse en casa si no llevas el kitesurfing en las venas. Suerte para los no surfistas –por ejemplo el que suscribe- que para esta estancia de cuatro días ha habido tregua eólica y salvo algunos ocasionales latigazos de abrasiva arenilla, se ha podido disfrutar de las profundamente simples actividades playeras típicas de toda la vida, esto es, estar tumbado al sol, descansando eternamente... ♫
![]() Además de tostarse a lo vuelta-y-vuelta y chapuzoncillos varios, otra actividad ha sido exprimir al máximo el sentido del gusto en los locales de la zona, especialmente el restaurante Morilla en el centro de la ciudad, del cual es mejor que hable con el babero puesto: simplemente exquisito, una auténtica gozada gastronómica, parada obligatoria por aquí si se quiere disfrutar de platos servidos como dios manda. Nosotros repetimos todos los días. Pa’ chuparse los dedos, vamos. ![]() Todo lo contrario de otro sitio en la zona de la alameda tarifeña en el que, de haber probado bocado de aquella paella, quién sabe si hubiéramos caído instantáneamente muertos por envenenamiento. Lo cierto es que los únicos culpables fuimos nosotros mismos por no haber prestado toda la atención a las innegables señales que marcaban el lugar como inmundo: primero, los escasos comensales parecían sacados de una tira de Pedro Vera, segundo, tardaban menos de 15 minutos en ‘hacerte’ la paella, tercero, las fotos de la carta eran tan perfectas que simplemente no podía ser verdad, y cuarto, la vocecilla de tu instinto de supervivencia gritando en tu interior: ‘huye, loco!’, pero desgraciadamente apagada por la salvaje sensación de hambre ciega que traíamos de la playa y que no nos dejó ni un segundo para pensar correctamente. Una vez con el plato en la mesa y tras confirmar nuestras peores sospechas dijimos adiós al sitio sin probar bocado –era todo tan evidente que ni nos preguntaron el motivo- y nos fuimos directamente al Morilla a enmendar el error. A grandes males, grandes remedios, y en este caso el error demandaba una suculenta y plena venganza. Por cierto, si la variante paellera de ‘Congelados Bellotez’ se hace en tan sólo 5 minutos al microondas, ¿por qué nos dijeron 15? ¿qué hicieron los 10 minutos restantes? mmm.. se me ocurre de todo, pero en realidad prefiero no saberlo... Etiquetas: viajes Twittear posteado por Vip Vop :
04:54
miércoles, 23 de septiembre de 2009Nueva York, otra vezPues sí, otra vez, y ya de vuelta de pasar 12 fantásticos días en la Ciudad de Nueva York. Es mi cuarto salto y cada vez se me hace una ciudad más cómoda y atractiva. Esta vez no he sentido el viaje como irme al otro lado del mundo como anteriores veces, en el que el protocolo de cruzar el charco y la inmensidad de la ciudad le quitaba algo de esa naturalidad de la que sí he disfrutado ahora mucho más. Naturalidad que por otro lado no le ha quitado ni un poquito de esa fascinación que desprende este impresionante amasijo de cemento, asfalto y gentes. Nueva York vivida a pie de calle es un auténtico balneario para los sentidos, el sitio perfecto para hacer salir ese tipo de poesía urbana tan personal de cada uno. Las actividades de este viaje han sido las habituales de las otras veces: conciertos, copas, museos, vida social, compras… pero sin demasiadas prisas y dejando bastante a la improvisación. Lo programado ha sido mínimo, aunque nada más llegar estaba previsto dar un salto al Bowery Ballroom a ver Kings of Convenience, y dos días más tarde en el mismo sitio a los buenísimos The Dirty Three, con aparición sorpresa de Nick Cave incluida. Algo más que también tenía en mente pendiente de otros viajes era ver el gigantesco Metropolitan y su impresionante ala egipcia. Increíble y apasionante, pero es para echar varios días, no me dio tiempo casi ni a subir de planta. El resto de días han sido prácticamente inventados sobre la marcha, y se han movido entre salir por ahí, cenas, cine, fiestas y compras, de las cuales, entre otras muchas cosas, me he pillado un pedal fuzz para intentar adaptarlo al theremin y ensuciarle un poco el sonido (a ver cómo resulta el experimento). Luego las noches de copas no han sido especialmente intensas en cuanto a copeo indiscriminado –tampoco hubiera tenido demasiado sentido- y sí más de buscar los sitios ideales, por ejemplo la noche del KGB bar, al que fuimos después de ver un concierto de la Metropolis Ensemble (y posteriormente un espectáculo con dos theremins usados para lanzar y mezclar samplers), y al que entró como cualquiera otra Björk a tomarse una copa (estas cosas en mi tierra no pasan). O la noche de aquel hombre encantador que coleccionaba de todo en su casa, con escaparate incluido y que confundimos con un bar, y a la que, tras hablar un rato con él, nos invitó a pasar para recreo de nuestros sentidos por la cantidad de increíbles objetos personales que había ido acumulando allí durante toda su vida. La verdad es que de cada día podría escribir una pequeña historia. Sigo diciendo que aunque viviera en esta ciudad durante años sería imposible encontrar un día entero sin nada que hacer y sin ver algo curioso. La oferta artística es simplemente impresionante, y la ciudad está diseñada para moverse rápidamente de un lado para otro. Vivir aquí una temporada debería ser un sueño para cualquier urbanita. Etiquetas: conciertos, nyc, viajes Twittear posteado por Vip Vop :
12:54
viernes, 11 de septiembre de 2009La Tierra es redonda
Vaya descubrimiento a estas alturas ¿no? vale, ya lo sabíamos, pero comprobarlo por ti mismo ya es otra cosa.
![]() En la foto de móvil no se distingue muy bien y tampoco podía sacar la réflex en ese momento para obtener una buena panorámica, pero a 40.000 pies, con el día increíblemente despejado y en medio del Atlántico juro que se puede apreciar perfectamente la curvatura de la Tierra. Acojonante. De verdad. Etiquetas: curiosidades, viajes Twittear posteado por Vip Vop :
18:02
miércoles, 26 de agosto de 2009Brighton '09![]() Este último finde lo he pasado en Brighton en plan desconexión justa y necesaria del mundo real y sofocante de estas bajas latitudes, que me tenían ya al borde del delirio y pensando seriamente en mudarme a la parte de los congelados de mi vetusta nevera. Menos mal que los vuelos Low Cost siguen bastante asequibles –desde Málaga, eh- y prácticamente entre pensar un viaje y hacerlo sólo distan las ganas de saltar del sofá. En mi caso hice ese último esfuerzo –el más difícil- y al rato me vi surcando los cielos y empezando a salivar pensando en los bocaditos que sabía me esperaban en Brighton, ciudad que sabemos respira y transpira rock’n’roll y escena underground por los cuatro costados.Ya estuve anteriormente en esta ciudad un par de años atrás, por lo que la visita al Brighton Pier (no confundir con el West Pier), el Pavillion y algún sitio clásico más que ya había visto no era prioridad en este viaje. Esta vez lo suyo era más patear la ciudad y no ponerme límites ni a mi tiempo ni apetencias –salvo los estipulados por mi anfitriona- y sentirme derrochón por un par de días. Esta vez la visita ha ido desde paradas cada dos por tres en cualquiera de los miles de pubs que hay por aquí –atención a The Office- a conciertos y paseos por los Lanes y entradas y salidas en sus numerosas y alucinantes tiendas además de momentos de relax en esa playa de pedruscos tan característica de Brighton.El viernes estuve en una fiesta Steampunk en el Pub Jam que incluía un par de bandas en directo y mercadillo artesanal de los más variopintos y geniales artilugios relacionados con la temática. El sarao atrajo a una fauna nocturna extravagantemente apropiada y la música de las bandas se supone que encajaban a la perfección en el concepto, sobre todo el primer grupo, que tiró de instrumentos de cuerda sinfónicos y bases rítmicas entre industriales y punkoides que a ratos sonaban perfectamente desencajadas y otras arrastradamente pesadas, exactamente como el imaginario colectivo describe a esas máquinas imposibles movidas a vapor, y todo adornado con estética victoriana. Una delicia. El segundo grupo se fue por derroteros más hinduistas musical y estéticamente pero, salvo la letras que imagino sí irían con la temática, poco les vi de steampunk tal y como tengo esa palabra en la cabeza –la verdad, conocía el término en cuando a concepto visual pero nunca musical, con lo cual tampoco me atrevo a quitar ni poner-. Luego seguimos por ahí pero reservando fuerzas para el siguiente día que no era cuestión de pegársela la primera noche. El sábado transcurrió entre playa y paseos por el barrio. Aquí la playa es totalmente de pedruscos y en plan pendiente. Olvídate de la fina arena del Cabo de Gata o el largo resacar de las olas en Conil, ésta es toda de guijarrillos más o menos redondeados que puede convertir el simple hecho de llegar a la orilla en toda una tortura para pies descalzos y sensibles. Pero es así y es nacionalmente famosa en todo el Reino Unido, sobre todo por su clima veraniego, a años luz de unos kilómetros más arriba del país y por el increíble ambiente turístico de la ciudad, además de su pasado cinematográfico, y de las pocas playas de UK en las que se ve realmente gente metida en el agua. Pasar la tarde contemplando las suaves olas, el ir y venir de la gente y sobre todo esa vista permanente de los restos del West Pier al fondo fue relajante e inspiradora de largas conversaciones. Por ahora mi único día de playa este verano.Por la tarde surgió la idea de hacer cena-fiesta en casa y la verdad fue mejor que cualquier otra cosa que pudiera haberse planteado. La temperatura nocturna era la que yo desearía aquí en este momento y el grupo muy agradable así como el risotto de mi querida Ice que dio paso más tarde a ronda de vinos e historias en el patio hasta las mil. El domingo lo dediqué prácticamente entero a los Lanes, con objetivos concretos como la Borderline, tienda de discos en la que me quedaría a vivir sin pensarlo medio segundo (un consejo respecto a esta tienda: llevar máximo 40 o 50 libras en metálico y no ir con tarjeta de crédito, el que avisa no es traidor, eh?) y la Imediate. The Punker Bunker, tienda de camisetas e indumentarias en la que también es recomendable tirar de autodisciplina para no cometer una locura. Eso si: en ambas tienes que entrar con babero para no dejarlo todo perdido jeje. En mi caso incumplí todas estas normas y me vi regresando a casa con un suculento cargamento de esos de dar juego durante varios meses. Antes de eso parada obligatoria en The Office para saborear un rato el material conseguido y seguir poco después pateando algunas calles más antes de volver a casa ya reventado y con el vuelo de vuelta del día siguiente ya inevitablemente en la cabeza. De momento éstas han sido mis vacaciones de verano, o al menos la sensación de tener vacaciones, esa cosa que se queda en la retina y el pensamiento al cabo de meses y que puede llegar a recordar un verano entero. Sensación que compruebo una vez más consiste en cambiar de escenario lo más radicalmente posible y alejarse cuanto más lejos mejor del sitio en que lo familiar y rutinario se dan día si y día también.![]() Aunque, si todo va bien, al verano aún le queda algo grande en la recámara... Etiquetas: viajes Twittear posteado por Vip Vop :
19:56
domingo, 23 de agosto de 2009Brighton West Pier
El West Pier en Brighton: se ha quemado, derrumbado, deteriorado, oxidado pero ahí sigue y ya pensaba que no lo volvería a ver en mucho tiempo. Adoro esos hierros retorcidos que intuyo no durarán mucho más donde están. Es quizás saber esto mismo lo que hace que contemplar sus ruinas se convierta en una experiencia más que intensa. Quieren restaurarlo pero yo creo que tan sólo lo apuntalaría para que su esqueleto siguiera dominando el paisaje costero de Brighton a modo de recordatorio de que la vida misma sólo admite maquillajes temporales y que más vale proveerse de un buen andamiaje a prueba de tormentas, incendios o las inclemencias que quiera que vengan.
Etiquetas: fotografía, viajes Twittear posteado por Vip Vop :
22:59
sábado, 10 de enero de 2009Marruecos المغرب
Recuerdo, allá por los lejanos inicios universitarios, las historias que contaban los amiguetes sobre sus escapadas a Marruecos, casi siempre con lo cannábico como lo único interesante, pero también historias de complicados regateos en los mercadillos, suciedad y miseria por todos lados, intransitables carreteras de gravilla y una policía arbitraria e injusta, que si le daba ese día por hacerte la vida imposible ya te podías ir preparando salvo untarles bien para que te dejaran en paz. Además, claro está, de esas maratonianas sesiones de porros que relataba con pasión el cronista. Mucho tenía que compensar el fumeteo de lo que dieran por allí para aguantar todo eso tal como lo contaban, me preguntaba yo entonces. Tampoco los comentarios oídos años más tarde -ya con más criterio de escucha por mi parte- me terminaban de acercar al país vecino: básicamente Marruecos era para ponerse jincho de polen. Parecía que no era destacable casi nada más.
Ahora acabo de regresar de un viaje de varios días por esas tierras y podría contar una historia muy distinta. Historias de gente amable y hospitalaria, de sonrisa amplia y trato respetuoso. Un entorno totalmente opuesto a la imagen árida y agreste que, sin entender ahora muy bien por qué, tenía instalada en la cabeza. La crónica fue más o menos de la siguiente manera... 26.12.08. Salida Arrancamos con un frío sevillano de tres pares, con muchas prisas y cero palabras. Además la mochila pesa, literalmente, un quintal. Desde el tren, transcurre un amanecer lento con niebla cerrada que se disipa totalmente llegando a Cádiz. Enlace aquí con el bus para Algeciras y cabezadita por el camino. Allí pillamos el Fast-Ferry –poco más de 40 minutos- y casi sin darnos cuenta ya estamos en Ceuta. El ambiente, con algunas chilabas y hiyabs por las calles, va preparando lo que espera más tarde, pero es al cruzar la aduana donde se muestra de golpe ese otro mundo tan cercano y diferente que es Marruecos. Lo primero, tras sellar el pasaporte, es tratar de buscar un taxi colectivo de los cientos (casi que no exagero) que hay esperando al turista. Hay que negociar el precio, lo que piden para dos hasta Chefchaouen nos parece caro (no vamos ni mucho menos de sobraos), pero tenemos suerte y nos hacemos con la compañía de cuatro improvisados compañeros hasta Tetuán (sí, seis más el conductor ahí metidos) y luego seguimos con dos de éstos hasta Chefchaouen. Conducción medio suicida por una carretera llena de curvas al borde de precipicios con noche cerrada a bordo de un coche con overbooking.. mmm.. en otro momento me hubieran tenido que poner la camisa de fuerza, pero esta vez hasta me quedé dormido.. Llegamos por fin a Chefchaouen, primera parada del viaje, paraíso de jipis durante años y paradigma de la tranquilidad. Le llaman el pueblo azul por su Medina teñida de añil que en combinación con la tenue iluminación te traslada a unas calles de cuento medieval.. increíble. Llegamos a nuestro hotel –que estaba fenomenal, el mejor que pisaríamos en todo el viaje- y tras soltar todo bajamos de nuevo al pueblo para cenar algo. Hacia el final de la cena se nos sientan dos veteranos –y bien conocidos por lo visto- músicos locales que entre ambos debían sumar para mí que 283 años, década más o menos, y a base de psicodélicos cantos y repetitivas melodías de violín y daff, nos dieron, literalmente, la cena. Aunque he de reconocer que la sesión fue divertida por el aire a viejos rockeros incombustibles que destilaba la pareja y la pasión que le ponían. Ya sabes, música del Rif ‘till you drop. 27.12.08. Chefchaouen Amanece en Chefchaouen con un sol radiante. Bajamos a desayunar –¡qué ricas esas aceitunas picaditas!- y directos para el pueblo a quemar la cámara de fotos. No me canso de sacar una tras otra. Cada rincón es alucinante. Hacemos un descanso para cambiar euros a dirhams y tomar el té. De repente, ¡no! se nos vuelven a sentar los dos músicos de la noche anterior, esta vez un rato está bien, pero queremos seguir mirando más cosas y tiramos para las tiendas y la Kasbah con su interesante mini-museo y sus galerías -mención especial a la antigua prisión, daba reyuyu quedarse mucho rato ahí, uuuf- el caso es que hay mucho que ver y el día no es tan largo. Algunas compras y para finalizar bajamos de nuevo desde el hotel en busca de un local del que nos habían hablado, con música en directo y ambiente joven. Lo cierto es que está genial, con ese aire a piano-bar de otros tiempos, y donde se podían escuchar hasta boleros cantados en árabe. Estamos un rato más pero tanto subir y bajar nos ha dejado hechos polvo y volvemos al hotel. 28.12.08. Bus El día se despierta frío y lluvioso. Taxi hasta la estación para pillar el bus a Fez. Donde fuera que oyéramos que eran tan sólo un par de horas de viaje está claro que no era cierto: casi 5 horas de carretera interminable llena de baches y de tráfico que, aunque escaso, era anárquico y sin orden ni concierto, vamos, un sindiós: por ejemplo, aparcar la furgo ocupando medio asfalto justo a la salida de un cambio de rasante pues es normal, o lo mismo que incorporarse a la principal desde un desvío sin mirar ni ná, o encontrar gente caminando por mitad de la carretera y tener los coches que esquivar al sujeto porque éste no se hace a un lado ni queriendo, por no hablar de lo que significa cruzar un pueblo, vamos, ni el Gran Prix. Aunque debo decir que estos pormenores del viaje fueron más que compensados por la increíble visión del paisaje a lo largo del recorrido: todo verde y montañoso, con bonitos valles y anchos ríos, muy mediterráneo. Nunca habría pensado que el campo marroquí tuviera ese color. Me encantó. Llegamos por fin a Fez, se ha hecho de noche y nos encontramos con el siguiente problemón: los autobuses para ErRachidia (la siguiente etapa del viaje) sólo viajan de noche y tardan 8 horas. Puesto que pasamos esa noche en Fez no queda otra que negociar un taxi para estar al día siguiente en el hotel de ErRachidia al menos a tiempo para dormir. Tras regatear un poco lo conseguimos por 1.100 Dh, unos 100 € al cambio. Solucionado pues, nos vamos al hotel, un Riad situado en la Medina donde nos espera una habitación a lo palacete: techos altos de madera donde cuelgan ornamentosas lámparas, cama con edredón de seda y decoración genuinamente marroquí, vamos, muy de las mil y una noches. Estamos en Fez y parece que todo sabe a leyenda. Damos un breve paseo por la Medina para cenar algo y al hotel a dormir, que mañana hay que recorrer esto a fondo y los del taxi nos esperan a las 15:00 y hay un largo viaje por delante. 29.12.08. Fez Despertar remolón. Sólo hay unas pocas horas por delante y hay que aprovecharlas lo mejor posible. Tras el desayuno en la terraza del hotel con la Medina como escenario de fondo -la más grande del mundo árabe- bajamos a recorrer las callejuelas llenas de gente y puestecillos de toda índole. Es el mercadillo más enorme que se puede imaginar: laberínticas calles que por momentos te dan una idea de cómo debía ser el mundo en la edad media. Burros pasando cada dos por tres cargados hasta arriba de pieles, bombonas y todo tipo de enseres –había que estar al loro con esto, que si no terminabas con el potingue de las pieles de los curtidores encima- y gente de toda ralea de arriba para abajo a su quehacer diario con los que se mezclaban turistas de todas las partes del mundo, cámara en ristre, imagino que igual de fascinados que nosotros. Todo un crisol de gentes, animales, colores, olores y objetos que se te queda en la memoria para los restos. Y otra vez la cámara a máximo rendimiento. A estas alturas el viaje estaba ya más que amortizado. Vuelta al hotel para llegar a tiempo a la cita con el taxi y salir pitando. Nos esperan 6 horas hasta ErRachidia y otra vez un recorrido de lo más variopinto desde, otra vez paisajes mediterráneos hasta bosquecillos de cedros totalmente cubiertos por la nieve a la altura de Ifrane. Ver para creer. Cae la noche por el camino y éste no parece acabar nunca, pero finalmente llegamos al hotel donde nos espera Samir, el chico que nos llevará a Rissani al día siguiente y que fue el contacto para el albergue de Erg Chebbi. Estamos en el ecuador del viaje y aún quedan muchas cosas por delante. 30.12.08. Rissani Uf, despertamos tarde y con prisas. Tenemos que salir para Rissani y Samir ya está esperando. Por el camino recogemos a Simo y enfilamos para el sur. El paisaje se vuelve mucho más árido, casi desértico, pero paramos para echar un vistazo al Valle del Ziz, el oasis más grande de África, un valle enorme formado por un río que ha dejado todo cuajado de palmeras y viviendas de adobe a su paso. Impresionante. Seguimos hasta Erfoud donde hacemos un alto para pegarnos la comilona del siglo en el restaurante de los familiares de Simo. Brutal. Otra vez en ruta hasta Rissani donde de nuevo paramos para ver el mercadillo y comprar alguna cosa, entre ellas el turbante que pienso ponerme en la travesía del desierto en un par de días. Hasta aquí todo bien, salvo por el Rissani’s incident, y es que tratar de competir con siglos de regateo viniendo de culturas en la que de todo tiene ya puesto su precio es francamente difícil. Por suerte se olvida pronto y volvemos a la carretera directamente al albergue. Es de noche y durante el trayecto compruebo una vez más lo absolutamente caótico del tráfico en Marruecos. Llegamos por fin al albergue tras recorrer una pista de tierra. Estamos al pie del desierto de Erg Chebbi. El interior del sitio es confortable, con música bereber y tam-tams como bienvenida, y como nosotros, hay gente de todos lados que vienen a pasar el fin de año. Luego la cena y una posterior gran conversación con nuestros anfitriones. Antes de dormir breve salida al exterior para ojear el frío desierto, pero la noche es cerrada y apenas se puede distinguir nada. Al volver a la habitación paramos antes un segundo para ver a un grupo de bereberes que mezclados con algunos turistas tocan, cantan, chillan y bailan ritmos totalmente tribales como poseídos por el espíritu del desierto: sus cuerpos rebotan por las alfombras del salón pero sus mentes están seguramente lejos, muy lejos, a cientos de dunas de distancia. Mañana es nochevieja y se prepara una gran fiesta. La cosa promete. 31.12.08. Nochevieja Abro los ojos con el estómago hecho un ovillo. Algo me ha sentado mal la noche anterior pero una infusión milagrosa de receta ancestral (bueno, en realidad era té con comino, pero me gusta darle leyenda) me devuelve a la vida. Decidimos darnos un paseo por las dunas, adentrarnos en el desierto y perdernos un poco. Hace algo de frío pero el subir y bajar por la arena lo quita parcialmente. Cae otra sesión fotográfica de las únicas. Buscamos una duna alejada y nos instalamos un rato. Da la sensación de estar en ninguna parte. La visión alrededor es impresionante, difícil de explicar. Dunas y dunas de arena fina donde quiera que mirases. El tipo de paisaje que tanta y tanta literatura y cine ha inspirado. Me concentro en guardarme un par de instantáneas en mi memoria para tener algo que no olvidar jamás. Vuelta al albergue y después de sestear un rato vemos que la fiesta de nochevieja está ya bastante cerca. Cenamos y al poco ya vamos adelantando algunos brindis. Minutos más tarde el taponazo del cava inaugura definitivamente el nuevo año. Estamos en 2009 y músicas, cantos, danzas abrazos y brindis se suceden y mezclan en una fiesta que universaliza el concepto de juerga, en esto si que coincidimos todos. Poco a poco las fuerzas decaen y las ganas de reposar ganan terreno. Los brindis prematuros han adelantado también el fin de fiesta y definitivamente nos vamos a la cama. Mañana nos espera un viaje en dromedario al corazón del desierto... 01.01.09. El Desierto Año nuevo, vale, pero la resaca –esa vieja conocida- sigue como siempre, esperando tempranito cada primero de enero, ay ay. Pasa así pues la mañana, lenta y soleada, esperando la hora de los dromedarios para el viaje al desierto. La salida se retrasa de manera que casi nos perdemos la puesta de sol sobre las dunas, pero finalmente sale la caravana de tres dromedarios más el guía a pie. Casi dos horas yendo desierto través, vadeando, rodeando y trepando dunas, con el bamboleo propio del animal y su paso lento pero seguro, que te permite recrearte a fondo en el mar de arena durante todo el trayecto. Llegamos por fin a la jaima donde vamos a pasar la noche, situada en un pequeño oasis en la falda de una enorme duna. Se arrodillan los dromedarios (al mío le llamé Jorobín y el de atrás fue bautizado Lemmon) y estiramos un poco las piernas. Ya es prácticamente de noche pero eso no impide tantear lo increíble del entorno. Estamos en algún punto del desierto de Erg Chebbi a 15Km de Argelia (país poco amigo de Marruecos, cruzar la frontera supone automáticamente cárcel). Cenamos en la jaima un tayín de pollo, sabroso como pocos recuerdo y luego afuera a mirar un rato el cielo estrellado: de esto puedo decir que la palabra adecuada y la recomendada por la RAE para este caso es ACOJONANTE. Están todas, pero que todas las estrellas. Subimos un poco la ladera de la duna gigante para pillar mejor vista pero aquí un servidor casi echa las higadillas trepando por ahí. Al final lo consigo, matao, pero estoy ahí y el esfuerzo vive dios que mereció la pena. Después de un rato de recreo bajamos y sacamos fotos del cielo. Alguna sí que sale pero tampoco hay mucho tiempo para experimentar porque el frío nocturno del desierto empieza a apretar cosa mala y mañana queremos ver la salida del sol sobre las dunas, cosa que pasará a las 6:30, por lo que toca ya retirada y cama, o mejor dicho cuasi-colchón y mantas, que estamos en mitad del desierto y aquí no hay comodidades que valgan. Como en un sueño, una breve salida de la jaima poco antes de las 5:00 buscando el w.c. (yo buscaba una palmera solitaria, pero vamos, que como dijo antes el bereber del tam-tam al preguntarle por lo mismo: everywhere) en plena noche cerrada me regaló otro momento de esos para siempre: el silencio del desierto –ya no se oían ni los tam-tams de las jaimas vecinas ni las carcajadas de los turistas- combinado con la total ausencia de luz artificial es.. bueno, digamos que es algo muy grande que creo no olvidaré nunca. La fina luna mora hacía ya rato que se había metido detrás de la gran duna y sin embargo se distinguía perfectamente todo, como si todas las estrellas brillando a la vez iluminaran lo que una luna pequeña. Grandioso, inolvidable.02.01.09. Amanecer La alarma suena a las 6:30, el sol está a punto de asomar por entre las dunas y lo suyo es ver el espectáculo subido en algún sitio alto que va a ser, cómo no, la gran duna. Esta vez, aunque no la trepé entera, si que me quedé a una altura que en estos momentos considero victoria personal absoluta dado el intento casi letal de la noche anterior. Desde esa vista es impresionante cómo la luz va ganando terreno a una velocidad casi perceptible y cambia el color de la arena a su paso. Realmente bonito. Bajada al campamento, desayuno y visita a una familia de nómadas del desierto: vivir de un lado para otro del Sáhara, sólo portando lo que puedas transportar tú mismo resulta difícil de imaginar. En cualquier caso su amabilidad y hospitalidad si que resultan familiares: la misma que llevamos recibiendo desde que pusimos pie en estas tierras. Encantadores. De nuevo a lomos de los dromedarios y vuelta al albergue. Otra vez caminando entre dunas, esta vez a pleno día y sin nubes, con el sol ya alto pero sin calentar mucho. No me quiero ni imaginar despistarte por aquí en verano con poca agua.. uuuf. Una vez en el albergue, breve descanso, ducha rápida y comer algo antes de pillar taxi para Rissani, donde volvemos a ver a Samir y Simo y damos una nueva vuelta por el mercadillo local (esta vez más espabilaos con los regateos). No hay tiempo para mucho más. Nos despedimos de nuestros amigos y subimos a un bus dirección Meknes: nos quedan aún 8 horas de viaje nocturno por esas carreteras marroquíes, casi ná. A la hora del té con Samir y Simo tuve la oportunidad de tomar nota de algunos remedios caseros para males diversos. De la primera doy fe que funciona, vamos, mano de santo. Cagaleras de la muerte. Cucharada de comino en polvo y agua o té.03.01.09. Tánger El autobús llega sobre las 4:30 a Meknes. Hay que esperar algunas horas al tren para Tánger (tren que por cierto destila un aire retro muy de cine, con esos asientos compartimentados y las puertas del tren abiertas antes de parar del todo, como en las películas antiguas). Enlace con otro tren en no recuerdo qué ciudad y llegamos por fin a Tánger, más de 16 horas después de dejar Rissani. Estamos mataos, pero tras soltar las cosas en el hotel nos vamos a la Medina a trastear por los mercadillos. No está mal, pero se echa de menos la acogida experimentada por las tierras del sur. Esto es otra cosa. Pasa la tarde y a dormir pronto al hotel, que mañana espera otro viajecito de regreso a Sevilla y hay que pillar taxi, barco, bus y tren, por ese orden. Empiezo a ser consciente de que esto se acaba. 04.01.09. Regreso Tocaba despertarse temprano pero la falta de sueño provoca el síndrome de las sábanas pegadas. A contrareloj salimos pitando para Ceuta en taxi colectivo al estilo marroquí (esto es ya un clásico). Y después de poco más de una hora - por aquí las carreteras son notablemente mejores- llegamos a la frontera con España. Subimos de nuevo al Fast-Ferry y en nada estamos ya en Algeciras. Sustituimos la parte tren por un bus directo a Sevilla que pillamos más que por los pelos. El viaje toca definitivamente a su fin. Atrás quedan 9 días que darían para llenar folios, vivencias únicas y sensaciones a las que podré volver siempre que quiera porque están muy vivas en la memoria. El silencio del Sáhara era algo que sin saberlo lo necesitaba. Sólo puedo decir GRACIAS y que espero repetir pronto. Tenía un paraíso aquí al lado y no era consciente de ello. Haberlo descubierto es mi regalo. شكرا جزيلا Etiquetas: viajes Twittear posteado por Vip Vop :
15:29
lunes, 19 de noviembre de 2007Museos y rascacielos
Uno de los museos que he visitado ha sido el American Museum of Natural History, donde pude ver de cerca muchas de esas cosas que están en nuestra memoria desde siempre. Impresionante es la palabra para describir semejante colección. Se necesita un día entero o más para verlo completamente y recrearse en los detalles de todo lo que tienen allí expuesto. Recomendable cien por cien si se visita NY, merece la pena.
![]() una réplica de un moai a tamaño real ![]() nunca antes había visto las famosas cabezas reducidas de los Jívaros En resumen: alucinante. Aunque fui con prisas pude sacar algunas fotos También he subido al GE Building, -The Top of the World-, edificio clásico de Nueva York construido en 1933 que bien merece la pena visitarlo. Al principio pensé que el hecho de sufrir vértigo patológico me iba a arruinar la visita, pero nada de eso, arriba del todo pierdes esa sensación y ganas una vista increíble de toda la isla de Manhattan. ![]() visión desde el Techo del Mundo ![]() el GE Building, impresionante posteado por Vip Vop :
01:09
sábado, 17 de noviembre de 2007Fotos New York City![]() Los clásicos depósitos de agua antincendios de Nueva York. La foto es desde la ventana de la cocina. Más fotos de la Gran Manzana en el álbum que estoy montando en el Flickr: New York City 07 Ayer tocó ronda por varios garitos del East Village: el Lit Lounge, El Manitoba's y ya en el Lower East Side el Arlene's, todos con un ambiente muy underground y rocanrolero, con varios conciertos programados para esa misma noche. Está claro que si me quedara a vivir aquí estos serían mis sitios de salir los findes. Luego nos trasladamos a otro local por el Downtown y la noche siguió hasta agotar los recursos económicos y mentales. Los días anteriores se han repartido entre visitas a algún museo, brunchs en los Starbucks, paseos por la Quinta, Sexta y Séptima Avenida y algunas compras realizadas en los dos trillones de tiendas que hay en estas calles. Nueva York no es excesivamente cara pero hay tanto de todo que cuando te das cuenta te has gastado un pastón, ahora, merece la pena, que viajes como éstos no se dan todos los días. Hoy toca cine 3D en megasupersala de las de aquí y mañana fiesta temática en el piso dedicada al american mullet -si, el famoso corte de pelo a lo MacGyver que se pedía en los 80s en las peluquerías del barrio- con una asistencia estipulada en más de 30 individuos. Espero sacar fotos que hablen por sí solas y colgarlas luego por aquí. He visto algunas fotos de otra fiesta dedicada al mismo tema y lo que pase mañana puede dar para llenar folios. Me da igual, I'm god damn and ready with my brand old mullet!, uh uh.. Etiquetas: fotografía, nyc, viajes Twittear posteado por Vip Vop :
01:20
domingo, 17 de junio de 2007De conciertos y viajes
Pues si, estoy vago vaguísimo en lo referente al posteo, ya podía ser más prolífico pero si es que no es que no, qué le voy a hacer. Mis últimas andanzas aparte de currar y currar cosa mala han sido los conciertos de los Territorios de Sevilla y un escape de fin de semana a Brighton.
En el último día de los Territorios -y al único que fui- se dieron cita bastantes bandas y dj's, aunque sólo puedo hablar de Echo & The Bunnymen, Violent Femmes y Mogwai, que fue lo único que vi. Los primeros bien, pero no vi por ningún lado la leyenda que se supone que son. Tampoco conocía mucho casi nada de su repertorio con lo cual no fue para mi el mejor primer encuentro que podía tener. Aún así me gustaron bastante. Los siguientes eran los únicos que si conocía un poco más y al menos pude tararear un par de temas que ya me sonaban. Fueron generosos en minutaje y tuvieron como dos partes, una con su clásico sonido punk-folk y una segunda más electrificada, con cambio de indumentaria y todo (el cambio me pilló volviendo de la barra y con el despiste pensé que era otra banda). De Mogwai sí que tenía absoluto desconocimiento pero a nada que empezaron a levantar la muralla sónica comprendí rápidamente por qué eran los cabezas de cartel. Me impresionaron bastante la capacidad que tenían de sonar de esa manera tan sólida y tan llenante. Para mi dieron dimensión de gran festival a la noche a base de sonidos envolventes y triposos, como esos momentos Benicàssim que relatan las crónicas y que retozan por ahí en la memoria del colectivo.
Después un par de bailoteos en la zona del dj y pa' casa andandito porque no pasó ni un taxi. El recinto me pareció muy bien y la organización igual, lo único que no me gustó es que diera igual a dónde mirara siempre había algún foco deslumbrándome, con lo que distinguir a la gente era harto imposible. En ese sentido un latazo total (además de las colas de los servicios).
Etiquetas: conciertos, viajes Twittear posteado por Vip Vop :
03:47
domingo, 2 de julio de 2006New York City '06 Bueno, hace más de dos semanas del viaje a NYC y ni un segundo libre para ponerme a pensar en nada desde entonces. Parece que hace meses desde la vuelta, dada la emocionante y gustosa sensación de volver a currar, madrugar, noches en vela, cobro, no cobro, impuestos por aquí, pagos por allá, etc, etc. que hacen que lo bueno corra el peligro de olvidarse pronto y te veas sumido de nuevo en la rutina mala, mala y estresante pa no variar. Pero la respuesta en este caso es no, y digo no porque es imposible que me olvide con facilidad de las tres alucinantes semanas vividas en la Ciudad de Nueva York. Aunque ya conocía algo la ciudad de otro viaje anterior, ésta vez no la he vivido tanto desde el tópico y sí más desde la calle, como tiene que ser, aunque claro está haría falta vivir meses, años o incluso toda la vida para conocer a fondo la urbe de las urbes. El motivo principal esta vez ha sido asistir a una boda (en el pueblo de Sleepy Hollow, atención) y de paso aprovechar para completar unos días de esparcimiento y relajo –aunque cada día ha estado bastante bien ocupado desde la mañana a la noche-. Hay mil cosas para ver en esta ciudad y es imposible en tan poco tiempo verlo todo, con lo cual lo mejor es ir sin muchos agobios y de lo que veas aunque sea poco pues disfrutarlo a tope. El tiempo ha acompañado a medias, con días de lluvia torrencial y otros de sol.Un día de sol fue mismamente el de Coney Island. No es un parque de atracciones al estilo que solemos tener en mente –está más cerca de una feria- pero tiene algunas cosas para pasar un buen rato. O un buen mal rato, como en el Cyclone, una montaña rusa con raíles de madera que data de los años veinte y que se menea cosa mala. No es que sea muy grande pero tiene tres bajadas para las que la palabra ‘acojonante’ se queda cortísima. En el Youtube se pueden ver algunos vídeos en primera persona que ha grabado la gente en los que se puede entrever el espanto –yo iba a a hacer lo mismo: grabar la bajada con la cámara; menos mal que al final desistí, porque si no aún estaría buscando la camarita a saber dónde-. Pues ni el caótico ruido de los raíles ni los distorsionados gritos de muerte que pasaban por mi cabeza me hicieron intuir lo que me esperaba: una sensación de pegarte la hostia padre en la primera bajada que te deja sin voz, y para las dos siguientes ya puedes gritar todo lo que quieras que la sensación de caída libre se repite y acojona lo mismo, además de sentir que con el traqueteo te vas a desarmar de un momento a otro. Al final sales medio tambaleándote y con la coordinación motriz bastante perdida. Muy fuerte, y aún así repetí una segunda vez. Si es que debe tener algo que engancha. Otro clásico era el desfile de frikis en la más pura tradición del American Horror Sideshow, con tragasables, come fuegos y otros personajes variopintos de la puerta de al lado. Me encantó. Los siguientes días estuvieron repartidos entre varias actividades, como la visita al MOMA, que pensé que no me iba a gustar pero tengo que reconocer que me encantó. Hace falta un día entero para verlo todo. Además de ver en real muchos cuadros que has tenido en el subconsciente toda la vida, tiene otras muchas salas de varios géneros bastante interesantes. Recomendable cien por cien.También volví otro día al CBGB’s antes de que lo chapen definitivamente a ver una tanda de conciertos. Reconozco que esta vez me pareció mucho mejor que la primera vez que estuve año y medio atrás. No sé, tiene su encanto, a pesar de ser ya objeto machacado de culto y todo eso. No quiero que lo chapen, save the CBGB’s.. Quería haberme pasado por el famoso Manitoba’s también pero al final lo fui dejando para otro día y luego no hubo oportunidad. Otra vez no me pasa. Otra tarde estuve por Mark’s Place a ver si encontraba algo interesante de música o alguna camiseta de éstas únicas, pero después de dar bastantes vueltas no terminé de dar con lo que quería, quizá también porque pensé que iba volver otro día y no rebusqué a fondo, pero al final nada, con lo que me lo apunto para la próxima.Hay realmente tantas cosas que se pueden contar que no acabaría. Me gustaría volver cada año, como una especie de perigrinación. Es una ciudad que la haces tuya a los dos segundos y de alguna manera la misma ciudad te hace suyo también. Los días menos encantadores te pueden mostrar otra cara de la ciudad más gris y que parece que gran parte de la vida transcurre sólo en el metro o ver lo duro que puede ser el día a día en una ciudad tan grande y competitiva, y que las personas son personas en todos lados con los errores y los aciertos.Sin embargo, el encanto de una ciudad viva como pocas, con el habitual buen humor del ciudadano de a pie y la cantidad de razas y culturas conviviendo desde hace décadas, además de todas las posibilidades que esta ciudad guarda así como su historia, pasada y reciente, te recuerda que este sitio ha sido la máxima referencia como ciudad de progreso durante mucho tiempo, construida a base de mucho esfuerzo, donde cualquier cosa era posible o se quería pensar que era posible, y que ha inspirado mucha, pero mucha literatura y ha ‘criado’ a verdaderos genios urbanos inspirados por lo mejor y lo peor de la condición humana que igual no hubieran germinado en otro ambiente. O ha atraído a otros deseosos de ver hasta dónde una ciudad puede dar de sí.. todo eso es Nueva York. Después de esto, como concepto de ciudad, es difícil imaginar nada más. Hay una colección de imágenes de NYC colgadas en la red por si a alguien le apetece echar un vistazo. ![]() posteado por Vip Vop :
07:38
miércoles, 24 de mayo de 2006Vuelta a la Gran Manzana
Pues si, me piro de nuevo, y esta vez por más tiempo. A ver qué nuevas sorpresas guarda la gran ciudad entre sus rascacielos..
see you soon! ![]() y volver volveeeeer.. posteado por Vip Vop :
17:30
viernes, 19 de agosto de 2005U.K.
Bueno, he pasado unos días en el Reino Unido muy molones, concretamente en la parte este-sur de la isla, casi todo el tiempo en Norwich, capital del condado de Norfolk, y aunque ya la conocía del verano pasado ahora me ha parecido más ciudad, con más cosas que ver y no sólo la parte urbana, la parte campestre de Norfolk es realmente bonita. También me he movido por Nottingham y Cromer, pero con cortas estancias -subirme a la torre de la iglesia de Cromer no fue una idea muy buena, tiene la altura perfecta para un perfecto ataque de vértigo-. Me gusta Inglaterra, es muy interesante, aunque sólo quitaría tres cosas, una: el mal tiempo perpetuo –todos los días llueve al menos un rato, y eso en verano-, dos: lo caro del Reino Unido en general –bastante caro, una pinta 3-4 libras- y tres: los pubs cierran a las 11 de la noche, perfecto momento para cortarte el rollo tan bien trabajado momentos antes y anunciado con un estresante repiqueteo de campana momentos después de pedirte la tercera o cuarta pinta –es un clásico, ¡a beber tocan!-, para después sólo tener opción a los clubes –cierran a la 1, otro cortarollos- aún más caros y llenos de gente igual de alcoholizada que tú pero con tendencia a perder ese protocolo británico que hace tan famoso estas tierras, por lo que la opción más factible es irse a casa y husmear entre los culillos de las botellas a ver si da para otro vaso y picotear algo mientas zapeas entre los canales de la TV británica –siempre hay algo interesante-. La conclusión es que es imposible trasladar el modo de salir mediterráneo a estas neblinosas latitudes. Eso de cenar a las 10 y salir a tomar algo a las 11:30 es para los ingleses algo así como ciencia ficción.
Aunque me estoy extendiendo en los detalles menos halagüeños de las England, sería injusto no reconocer el encanto de esta tierra en otros muchos sentidos. Norwich me pareció una ciudad muy bonita y viva, bien cuidada y con gente de todos lados al tiempo de tradiciones muy británicas. Las casas son simplemente alucinantes y la gente, aunque parece al principio algo fría, luego te sorprende por su amabilidad y atención –la buena educación es algo extendido y habitual en todo el Reino Unido siempre que tú también sigas el protocolo, claro-. Por Nottingham anduve bastante poco pero me dio sensación de urbe industrial ubicable en cualquier parte del mundo occidental, aunque seguro tiene que tener sus sitios interesantes –al menos el acento de allí me parece más entendible que el de Norfolk-. Cromer me pareció un pueblo encantador, de reminiscencias pesqueras y sumidero ahora de turismo interno, además de ese pedazo de armatoste de piedra que es su iglesia y su torre, que destaca notablemente en la costa este a millas de distancia –je, he utilizado millas, ¡espero no cenar a las 6 también!-
Durante el tiempo que estuve en Norwich no llegué a contactar con nadie en especial que me indicara los puntos calientes de la escena musical local, pero intuyo que algo de eso se mueve en la ciudad. Por el aspecto de numerosos estudiantes creo que lo gótico y lo punk goza de buena salud en UK y estoy seguro que tienen que existir varias bandas en la ciudad que produzcan deliciosos ruidos, aunque lo más cercano que estuve a un concierto fue en una fiesta aniversario de un pub donde un trío –o cuarteto, no recuerdo bien- tocaba viejas canciones con al menos dos banjos y una soup box –una especie de contrabajo esquelético que consistía en una caja, un palo y una sola cuerda, y vaya si sonaba- y bien que sabían amenizar el ambiente a base de repertorio popular británico y ambiente borrachín además de incitarte a pedir una pinta más, y luego otra, y otra... (al final, cómo no, la campanita de los #%&$@)
Alquilar un coche los últimos días fue una de las mejores ideas porque tuve oportunidad de conocer los campos de UK y sus pueblos, y es de las experiencias que más me gustaron de todo el viaje. Los pueblecitos pequeños accesibles sólo desde carreteras secundarias tienen un encanto difícil de describir, y todo es verde, verde y frondoso, bien cuidado y sin rastros de incendios forestales pasados o por venir. De visita obligatoria.
Luego cada pueblo suele tener su iglesia, prácticamente todas de estilo gótico tenebroso, como las de las pelis de terror más o menos, pero lo que más me gustó fueron los cementerios adosados a cada iglesia, con sus tumbas ancestrales y lápidas semisumergidas entre la hierba y desperdigadas por todo el camposanto, vamos, del estilo que tantas veces hemos visto en las pelis de zombis.
Aunque han sido varios días en total, una vez de vuelta siempre me queda la misma sensación que en otros viajes, que podía haber aprovechado mejor el tiempo y haber hecho más cosas, pero eso creo que sólo significa que quiero volver de nuevo, y creo que no tardaré mucho en hacerlo. Inglaterra tiene mucho encanto y mucho por ver. Gran país. Etiquetas: viajes Twittear posteado por Vip Vop :
05:17
|
Últimos posts
MARS-3 Lifeless No matinees Nunca lo sabremos... Mirum plantis ALEX King-Bot Space Leeches Parejita
Sitios
Dadanoias Dark Roasted Blend Doctor Cowabunga El Viaje Sideral Eureka Fogonazos Inmarcesible Investigaciones Exopotámicas iPhoneography Jaime Gonzalo La Tetona de Fellini Letras Furiosas Mi Theremin Microsiervos No Puedo Creer Ones de l'Espai Exterior Papel Continuo Photoshop Disasters Plan 9 Rastreador de Discos Retro Thing Rocky Schenck Susi.a Swissmiss The Human Marvels Trashsistors Twilightzone! Wasted Songs
Animacionesmás Vip Vop's vídeos en
iLomovisionDibujos |
Archivos
RSS Feed
bandas blogs bye bye cine conciertos cosillas curiosidades cómics dibujos discos diseños fotografía frikadas historias libros momentos músicas nyc podcasting poesía series teatro viajes vídeos webs
Seguir a @vipvopdfx
|
|||||||||||||