domingo, 2 de julio de 2006

New York City '06  

Bueno, hace más de dos semanas del viaje a NYC y ni un segundo libre para ponerme a pensar en nada desde entonces. Parece que hace meses desde la vuelta, dada la emocionante y gustosa sensación de volver a currar, madrugar, noches en vela, cobro, no cobro, impuestos por aquí, pagos por allá, etc, etc. que hacen que lo bueno corra el peligro de olvidarse pronto y te veas sumido de nuevo en la rutina mala, mala y estresante pa no variar. Pero la respuesta en este caso es no, y digo no porque es imposible que me olvide con facilidad de las tres alucinantes semanas vividas en la Ciudad de Nueva York. Aunque ya conocía algo la ciudad de otro viaje anterior, ésta vez no la he vivido tanto desde el tópico y sí más desde la calle, como tiene que ser, aunque claro está haría falta vivir meses, años o incluso toda la vida para conocer a fondo la urbe de las urbes.

El motivo principal esta vez ha sido asistir a una boda (en el pueblo de Sleepy Hollow, atención) y de paso aprovechar para completar unos días de esparcimiento y relajo –aunque cada día ha estado bastante bien ocupado desde la mañana a la noche-. Hay mil cosas para ver en esta ciudad y es imposible en tan poco tiempo verlo todo, con lo cual lo mejor es ir sin muchos agobios y de lo que veas aunque sea poco pues disfrutarlo a tope. El tiempo ha acompañado a medias, con días de lluvia torrencial y otros de sol.

Un día de sol fue mismamente el de Coney Island. No es un parque de atracciones al estilo que solemos tener en mente –está más cerca de una feria- pero tiene algunas cosas para pasar un buen rato. O un buen mal rato, como en el Cyclone, una montaña rusa con raíles de madera que data de los años veinte y que se menea cosa mala. No es que sea muy grande pero tiene tres bajadas para las que la palabra ‘acojonante’ se queda cortísima. En el Youtube se pueden ver algunos vídeos en primera persona que ha grabado la gente en los que se puede entrever el espanto –yo iba a a hacer lo mismo: grabar la bajada con la cámara; menos mal que al final desistí, porque si no aún estaría buscando la camarita a saber dónde-. Pues ni el caótico ruido de los raíles ni los distorsionados gritos de muerte que pasaban por mi cabeza me hicieron intuir lo que me esperaba: una sensación de pegarte la hostia padre en la primera bajada que te deja sin voz, y para las dos siguientes ya puedes gritar todo lo que quieras que la sensación de caída libre se repite y acojona lo mismo, además de sentir que con el traqueteo te vas a desarmar de un momento a otro. Al final sales medio tambaleándote y con la coordinación motriz bastante perdida. Muy fuerte, y aún así repetí una segunda vez. Si es que debe tener algo que engancha.
Otro clásico era el desfile de frikis en la más pura tradición del American Horror Sideshow, con tragasables, come fuegos y otros personajes variopintos de la puerta de al lado. Me encantó.

Los siguientes días estuvieron repartidos entre varias actividades, como la visita al MOMA, que pensé que no me iba a gustar pero tengo que reconocer que me encantó. Hace falta un día entero para verlo todo. Además de ver en real muchos cuadros que has tenido en el subconsciente toda la vida, tiene otras muchas salas de varios géneros bastante interesantes. Recomendable cien por cien.

También volví otro día al CBGB’s antes de que lo chapen definitivamente a ver una tanda de conciertos. Reconozco que esta vez me pareció mucho mejor que la primera vez que estuve año y medio atrás. No sé, tiene su encanto, a pesar de ser ya objeto machacado de culto y todo eso. No quiero que lo chapen, save the CBGB’s..
Quería haberme pasado por el famoso Manitoba’s también pero al final lo fui dejando para otro día y luego no hubo oportunidad. Otra vez no me pasa.

Otra tarde estuve por Mark’s Place a ver si encontraba algo interesante de música o alguna camiseta de éstas únicas, pero después de dar bastantes vueltas no terminé de dar con lo que quería, quizá también porque pensé que iba volver otro día y no rebusqué a fondo, pero al final nada, con lo que me lo apunto para la próxima.

Hay realmente tantas cosas que se pueden contar que no acabaría. Me gustaría volver cada año, como una especie de perigrinación. Es una ciudad que la haces tuya a los dos segundos y de alguna manera la misma ciudad te hace suyo también. Los días menos encantadores te pueden mostrar otra cara de la ciudad más gris y que parece que gran parte de la vida transcurre sólo en el metro o ver lo duro que puede ser el día a día en una ciudad tan grande y competitiva, y que las personas son personas en todos lados con los errores y los aciertos.
Sin embargo, el encanto de una ciudad viva como pocas, con el habitual buen humor del ciudadano de a pie y la cantidad de razas y culturas conviviendo desde hace décadas, además de todas las posibilidades que esta ciudad guarda así como su historia, pasada y reciente, te recuerda que este sitio ha sido la máxima referencia como ciudad de progreso durante mucho tiempo, construida a base de mucho esfuerzo, donde cualquier cosa era posible o se quería pensar que era posible, y que ha inspirado mucha, pero mucha literatura y ha ‘criado’ a verdaderos genios urbanos inspirados por lo mejor y lo peor de la condición humana que igual no hubieran germinado en otro ambiente. O ha atraído a otros deseosos de ver hasta dónde una ciudad puede dar de sí.. todo eso es Nueva York. Después de esto, como concepto de ciudad, es difícil imaginar nada más.

Hay una colección de imágenes de NYC colgadas en la red por si a alguien le apetece echar un vistazo.

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1 aprensiones:

At 7:58 a. m. , Anonymous Anónimo dijo...

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