viernes, 23 de marzo de 2012

Green-Wood Cemetery  

Va otro post de temática cadavérica, como si no hubiera ya pocos últimamente en este blog. Esta vez el motivo es el vídeo que he presentado en la IV Edición de las Miniaturas Intr:muros, ese gran festivalito de audiovisuales –cortos, videoclips, animaciones, experimentales, etc.- que todos ya conocemos y que de vez en cuando nos permite tomarle gustosamente el pulso al nivel creativo que se sirve en la zona, además sobre todo de disfrutar de un buen rato entre los asistentes de cada edición, interesados siempre en saber lo último que ha hecho cada uno.

Mi contribución esta vez ha sido “Green-Wood Cemetery”, una grabación de 4 minutos realizada con una digi-hari en el cementerio del mismo nombre situado en el neoyorkino barrio de Brooklyn, el cual visité aprovechando uno de mis últimos saltos a Nueva York, y en el que voy grabando a diestro y siniestro mientras me doy un largo paseo entre las lápidas. El tal camposanto es enorme, y con enorme quiero decir gigante. Esa tarde de noviembre recuerdo que hacía bastante frío y el viento soplaba cortante y sibilino. Las nubes dejaron ver el sol solo durante un rato, hasta que definitivamente quedó oculto entre oscuros nubarrones, momento en el que un manto de triste y plomizo gris pasó a dominar la escena sumándose al ya de por sí gris y frío tono de lápidas y mausoleos. Y no había nadie. Nadie. No recuerdo cuánto tiempo estuve caminando ni hacia donde. Recuerdo que las puertas cerraban en unos minutos pero a una parte de mí no le importaba, algo en aquella deshumanizada calma me empujaba inexplicablemente hacia el corazón mismo del Green-Wood Cemetery...


Sensacionalismos góticos aparte, he de decir que el tamaño del sitio era grande de verdad. Una superficie cuajada de lápidas y criptas de todo tipo de las que seguro hubiera necesitado para recorrerlo medianamente algunas más que el par de horas que me estimó para el cierre el vigilante de la entrada, y durante las que, efectivamente, solo me pareció divisar muy a lo lejos a una sola persona a los 5 minutos de estar dentro, para luego quedarme en la soledad más absoluta (“solo” es un decir, en ese campo descansan más de 600.000 almas) durante más de dos horas mientras iba de tumba en tumba con la camarita echando humo. Para la vuelta tuve que apretar el paso al echárseme el tiempo encima y estar más lejos de la salida de lo que pensaba. Una cosa es alucinar con un escenario así a la luz del día y otra muy distinta es quedarse encerrado en un cementerio interminable que parece sacado de una peli de terror a punto de caer la fría noche... vale, sabemos que no pasaría nada salvo pillar un catarrillo, pero vamos, que prefiero que sea otro el que lo compruebe...


Una superficie sepulcral casi como el Casco Antiguo de Sevilla
(click en la imagen para ampliar).

También hubo tiempo para tirar de Hipstamatic, cuyo reconocido estilillo va perfecto con lo espectral del entorno.




Por supuesto la visita me dio para trastear posteriormente durante horas y horas con la Spirit Booth de la App Store. En un sitio así, totalmente solo, donde lo único que se oye es el viento y tu propia respiración, prometo que cuesta NO imaginar cosas como ésta:

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2 aprensiones:

At 9:48 p. m. , Blogger Rastreador dijo...

Me ha encantado, el temita musical too...

 
At 10:31 p. m. , Blogger Vip Vop dijo...

Gracias, era el más sugerente de todos los que se me vinieron a la mente.

 

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