sábado, 18 de febrero de 2012

Nazis from the Moon  

Corre el año 2018, una nave tripulada lanzada desde la Tierra correspondiente a la misión "Liberty" traza su última órbita alrededor de la Luna antes de posarse sobre nuestro polvoriento y rocoso satélite. El módulo de descenso se separa del principal y logra su objetivo depositándose con suavidad en la superficie. El ser humano vuelve a pisar la Luna después de casi 50 años. Los dos astronautas salen a explorar los alrededores y evaluar el terreno según lo planeado. Pero... un momento, uno de los astronautas se ha quedado petrificado mirando desde el borde de un cráter una estructura no rocosa en su interior... definitivamente es una estructura artificial, y tiene forma de... ¿¿esvástica?? Trata de advertir a su compañero del asombroso descubrimiento, pero lo siguiente que ve es un individuo saliendo del cráter y uniformado al estilo de la Werhmacht, pero solo por breves instantes puesto que inmediatamente después el disparo de una Luger le vuela parte del traje, casco y cerebro...


Estos son los primeros cinco minutos de Iron Sky, una demencial comedia sci-fi aún por estrenar en los cines que parte de la premisa argumental de que los nazis supuestamente consiguieron establecerse en la Antártida justo al final de la guerra, donde el científico nazi Hans Kammler –que existió en la realidad- perfecciona la tecnología antigravitatoria necesaria para construir platillos volantes y viajar a la cara oculta de la Luna. Ahora, en el año 2018, los descendientes de aquellos nazis han resuelto volver a la Tierra y pretenden establecer el IV Reich...


The World is sick and we are the doctors.La verdad es que tiene muy buena pinta.


A pesar de lo disparatado de la historia, no son pocos los elementos "reales" de la película: es cierto que hubo intentos por parte de Viktor Schauberger de construir auténticos platillos volantes de los que nunca se supo del todo –como tantas armas secretas nazis- qué grado de éxito alcanzaron. Hans Kammler fue el responsable de todo el aparato productor de armas avanzadas del Tercer Reich y cuya muerte nunca pudo ser confirmada tras el final de la guerra. Y para rematar, es verídico que hubo hacia 1947 una expedición militar estadounidense a la Antártida llamada Operación Highjump encargada entre otras cosas de destruir una supuesta base secreta nazi que habría escapado al desmantelamiento del régimen en Europa.

Como se puede comprobar, un vistazo en profundidad a la historia nos sirve en bandeja abundante material para construir a su vez historias de lo más sorprendentes. No hay mejor guión que la propia historia, ni mejor inspiración que los grandes acontecimientos que la cambiaron –la WWII sigue siendo una fuente inagotable-. Los guionistas más oportunos saben navegar entre sus pequeños detalles y unir eficazmente los puntos para sacar de vez en cuando resultados absolutamente fascinantes.

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