lunes, 10 de octubre de 2011

Combates al rojo  

Una de mis últimas adquisiciones dentro del noveno arte tras la visita hace poco más de dos mesecillos a las estanterías de B&N han sido los cuatro y únicos números de Blazing Combat -posiblemente el mejor cómic bélico hecho jamás- reunidos en un solo tomo para regocije de los seguidores del género, entre los cuales por supuesto me incluyo. 29 historias de guerra bastante cruditas contadas en torno a conflictos en los que ha participado Estados Unidos a lo largo de su historia, incluyendo su guerra civil y la de su independencia, además de por supuesto varias de las dos WW, Korea, Vietnam, alguna de Cuba contra los españoles y una extraña y apocalíptica historia de supervivencia después de una hipotética guerra nuclear. Historias de ficción a pie de trinchera dentro de escenarios reales e históricos que exponen sin ningún tipo de tapujos lo que muy probablemente pudo haber sido vivir algo así. La obra no está interesada en mostrar los tejemanejes de los generales en los cuarteles, sino en transmitir directamente el horror que supone oír silbar las balas a tu alrededor y sentir el olor a sangre y pólvora quemada, algo que no creo pueda ser agradable para nadie y uno de los objetivos claros del cómic: retratar el espanto absoluto que supone la guerra para los que la viven en su piel, no para los que la organizan.

Con tal horror por delante, el cómic tardó poco en verse como lo que realmente era: un mensaje antibelicista que, con la guerra de Vietnam en ciernes, interesaba más bien poco que fuera leído por una población creyente en la necesidad absoluta de la guerra pero ignorante del sufrimiento real de personas que suponía ejercerla. Tal circunstancia hizo que solo vieran la luz los cuatro primeros números antes de que los poderes militares influyeran para prohibir definitivamente su publicación en 1966, sobre todo a raíz de una de las historias en la que muere un granjero vietnamita y en la que indirectamente deja al ejército estadounidense como un asesino insensible de civiles.



Decía mi abuela que antes de vivir otra guerra -por la nuestra del ’36- preferiría no haber nacido. Fue una ciudadana en un pueblo masivamente bombardeado en el que el frente se instaló muchos meses, vio como su casa se reducía a escombros por las bombas y fue testigo directo de los horrores de la guerra en las personas. Cuando salía el tema nunca podía explicarlo del todo, le faltaban palabras para describir tales atrocidades.


Hinojosa del Duque siendo masacrada por la aviación fascista.


Crónica de uno de los bombardeos desde el punto de vista del bando
fascista, recogida por la edición del ABC del 24 de enero de 1939.


Para los que estaban en primera línea de fuego lo vivido entonces tuvo que alcanzar ya cotas de brutalidad difíciles de imaginar. Blazing Combat intenta reflejar esa barbarie convirtiéndote en espectador de primera fila de las tragedias de la guerra, situarte enfrente del que cae segundos después de preguntarse si realmente todo el esfuerzo y sacrificio mereció finalmente la pena.

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