Pues salió francamente bien. Disfrutamos todos y creo que se consiguió la atmósfera que se quería crear. Genial los vientos y esa fuzz-guitar incansable, por no hablar del mullido aporte del bajo y el ritmazo que marcaba la batería o lo melodioso del hapi. No sobró ni faltó nada. Por mi parte me sentí como pez en el agua intoxicando -en el buen sentido- los arreglos generales con esos sonidos sci-fi que desprende el theremin. 10 temas en total más uno final al que se unió un inquietante espontáneo que se supo manejar bastante bien con sus percusiones. Mis favoritos fueron los momentos Free Hops y ese redoblado gran final. En la foto Marcos nuestro batería poniendo a punto la maquinaria antes de empezar.
Genial también el trato de la gente del CSOA y las gracias al público asistente. Esperamos repetir en el mismo sitio -que está francamente bien- en fechas no muy lejanas.
Mañana viernes 28 a partir de las 21:00 en el CSOA de San Bernardo tendrá lugar la presentación de Improfreesation a cargo de Art Ensemble of Seville, proyecto del cual formo parte. Si lo tuyo es el free-jazz electroacústico y polirrítmico ya sabes dónde tienes una cita. La entrada es libre.
Este último finde lo he pasado en Brighton en plan desconexión justa y necesaria del mundo real y sofocante de estas bajas latitudes, que me tenían ya al borde del delirio y pensando seriamente en mudarme a la parte de los congelados de mi vetusta nevera. Menos mal que los vuelos Low Cost siguen bastante asequibles –desde Málaga, eh- y prácticamente entre pensar un viaje y hacerlo sólo distan las ganas de saltar del sofá. En mi caso hice ese último esfuerzo –el más difícil- y al rato me vi surcando los cielos y empezando a salivar pensando en los bocaditos que sabía me esperaban en Brighton, ciudad que sabemos respira y transpira rock’n’roll y escena underground por los cuatro costados.
Ya estuve anteriormente en esta ciudad un par de años atrás, por lo que la visita al Brighton Pier (no confundir con el West Pier), el Pavillion y algún sitio clásico más que ya había visto no era prioridad en este viaje. Esta vez lo suyo era más patear la ciudad y no ponerme límites ni a mi tiempo ni apetencias –salvo los estipulados por mi anfitriona- y sentirme derrochón por un par de días. Esta vez la visita ha ido desde paradas cada dos por tres en cualquiera de los miles de pubs que hay por aquí –atención a The Office- a conciertos y paseos por los Lanes y entradas y salidas en sus numerosas y alucinantes tiendas además de momentos de relax en esa playa de pedruscos tan característica de Brighton.
El viernes estuve en una fiesta Steampunk en el Pub Jam que incluía un par de bandas en directo y mercadillo artesanal de los más variopintos y geniales artilugios relacionados con la temática. El sarao atrajo a una fauna nocturna extravagantemente apropiada y la música de las bandas se supone que encajaban a la perfección en el concepto, sobre todo el primer grupo, que tiró de instrumentos de cuerda sinfónicos y bases rítmicas entre industriales y punkoides que a ratos sonaban perfectamente desencajadas y otras arrastradamente pesadas, exactamente como el imaginario colectivo describe a esas máquinas imposibles movidas a vapor, y todo adornado con estética victoriana. Una delicia. El segundo grupo se fue por derroteros más hinduistas musical y estéticamente pero, salvo la letras que imagino sí irían con la temática, poco les vi de steampunk tal y como tengo esa palabra en la cabeza –la verdad, conocía el término en cuando a concepto visual pero nunca musical, con lo cual tampoco me atrevo a quitar ni poner-. Luego seguimos por ahí pero reservando fuerzas para el siguiente día que no era cuestión de pegársela la primera noche.
El sábado transcurrió entre playa y paseos por el barrio. Aquí la playa es totalmente de pedruscos y en plan pendiente. Olvídate de la fina arena del Cabo de Gata o el largo resacar de las olas en Conil, ésta es toda de guijarrillos más o menos redondeados que puede convertir el simple hecho de llegar a la orilla en toda una tortura para pies descalzos y sensibles. Pero es así y es nacionalmente famosa en todo el Reino Unido, sobre todo por su clima veraniego, a años luz de unos kilómetros más arriba del país y por el increíble ambiente turístico de la ciudad, además de su pasado cinematográfico, y de las pocas playas de UK en las que se ve realmente gente metida en el agua. Pasar la tarde contemplando las suaves olas, el ir y venir de la gente y sobre todo esa vista permanente de los restos del West Pier al fondo fue relajante e inspiradora de largas conversaciones. Por ahora mi único día de playa este verano.
Por la tarde surgió la idea de hacer cena-fiesta en casa y la verdad fue mejor que cualquier otra cosa que pudiera haberse planteado. La temperatura nocturna era la que yo desearía aquí en este momento y el grupo muy agradable así como el risotto de mi querida Ice que dio paso más tarde a ronda de vinos e historias en el patio hasta las mil.
El domingo lo dediqué prácticamente entero a los Lanes, con objetivos concretos como la Borderline, tienda de discos en la que me quedaría a vivir sin pensarlo medio segundo (un consejo respecto a esta tienda: llevar máximo 40 o 50 libras en metálico y no ir con tarjeta de crédito, el que avisa no es traidor, eh?) y la Imediate. The Punker Bunker, tienda de camisetas e indumentarias en la que también es recomendable tirar de autodisciplina para no cometer una locura. Eso si: en ambas tienes que entrar con babero para no dejarlo todo perdido jeje. En mi caso incumplí todas estas normas y me vi regresando a casa con un suculento cargamento de esos de dar juego durante varios meses. Antes de eso parada obligatoria en The Office para saborear un rato el material conseguido y seguir poco después pateando algunas calles más antes de volver a casa ya reventado y con el vuelo de vuelta del día siguiente ya inevitablemente en la cabeza.
De momento éstas han sido mis vacaciones de verano, o al menos la sensación de tener vacaciones, esa cosa que se queda en la retina y el pensamiento al cabo de meses y que puede llegar a recordar un verano entero. Sensación que compruebo una vez más consiste en cambiar de escenario lo más radicalmente posible y alejarse cuanto más lejos mejor del sitio en que lo familiar y rutinario se dan día si y día también.
Aunque, si todo va bien, al verano aún le queda algo grande en la recámara...
El West Pier en Brighton: se ha quemado, derrumbado, deteriorado, oxidado pero ahí sigue y ya pensaba que no lo volvería a ver en mucho tiempo. Adoro esos hierros retorcidos que intuyo no durarán mucho más donde están. Es quizás saber esto mismo lo que hace que contemplar sus ruinas se convierta en una experiencia más que intensa. Quieren restaurarlo pero yo creo que tan sólo lo apuntalaría para que su esqueleto siguiera dominando el paisaje costero de Brighton a modo de recordatorio de que la vida misma sólo admite maquillajes temporales y que más vale proveerse de un buen andamiaje a prueba de tormentas, incendios o las inclemencias que quiera que vengan.
Esta semana pasada ha sido un no parar en cuanto al tema musical: el jueves concierto salvaje de Doctor Explosión en el Nocturama, sesión de Dj Cowabunga el sábado en la Amapola en Córdoba y antes, el martes, primera toma de contacto con el futuro proyecto Art Ensemble of Sevilla, que empieza a pintar más que bien y con el que me siento más que a gusto.
Los Doctor Explosión son simplemente alucinantes, antes sólo les había visto una vez allá por el ’91 en el mítico local B18, pero a pesar de los años recuerdo con pelos y señales cada detalle, cada salto, cada grito de los tres explosivos y cómo sacaron los instrumentos a la calle y cortaron el tráfico sin piedad, mezclándose entonces el Surf‘n’Shake con los pitidos histéricos de los conductores. Para esta ocasión vinieron con las mismas ganas –es increíble la caña que meten ellos tres solitos- y con más repertorio, terminando de nuevo metidos entre el público –los tres- en pleno éxtasis garagero-tribal para regusto de todos los asistentes. Un pasote.
Lo de la sesión del sábado en la Amapola corresponde a la primera de una serie de presentaciones del radiopodcast Las Recetas del Doctor Cowabunga, en las que tuve el gusto de participar al lado del Doctor pinchando viejo y trepidante rock&roll. El Doctor llevó la parte más garagera y salvaje. Espero que los asistentes disfrutaran las copas bajo tal avalancha sónica. Nosotros lo pasamos estupendamente y casi seguramente repitamos el 4 de Septiembre en el mismo lugar.
Lo de Art Ensemble of Seville es una propuesta de free-jazz electroacústico -aún en estado embrionario pero que integra gente con tablas- y que ya tiene fecha de puesta en marcha para el viernes 28 de agosto en la casa okupa del barrio de San Bernardo presentando "Improfreesation". De momento toca ensayar y engranar musicalmente para ir construyendo las bases. En la Jam del otro día salieron cosillas curiosas tal que así:
El CSOA de San Bernardo tiene un aire a mansión maldita que mola tacazo
Pozoblanco, Córdoba
Este finde ha sido el Popzoblanco’09, dos días de festivalito veraniego pionero por estas tierras, que para ésta su 19º edición nos ha traído un cartelazo pata negra bastante variado, pero con el denominador común del rock’n’roll, y que me ha hecho descubrir y re-descubrir algún grupo que otro.
El primer día abrieron los Becerring Brothers, grupo local de versiones –y alguna composición propia- más que correcto y con un curioso repertorio. Perfecto para empezar y dejar claro por dónde van los derroteros del festival.
Luego subieron a escena Jubilee, hecho que podría constar como auténtico milagro ya que son contadísimos los conciertos que ofrecen a sus numerosos seguidores –me cuento el primero- y seguramente ampliado a muchos de los allí asistentes después de que lograran convertirte en protagonista de sus canciones. Una gozada.
El turno siguiente fue para The Right Ons, grupo destroyer de soul-funky-punk de volumen atronador y energías infinitas. Muy buenos y cañeros en su directo y con sabor a grandes, aunque tras pillarlos con muchas ganas en los primeros temas reconozco que consiguieron agotarme hacia el final de su actuación a base de no parar ni medio segundo sobre el escenario y porque andaba algo despistado con sus temas.
Luego de escucharlos en su myspace quizás debiera haberlo hecho al revés, pero bueno, seguro que les volveré a pillar en otra, que estos tienen pinta de girar bastante.
El broche al primer día lo pusieron los sevillanos Los Sentíos, auténtica y veterana rock and roll band en sonido y actitud y con auténticos temazos por bandera. Enérgicos, guitarreros y divertidos simplemente consiguen hacértelo pasar bien y que tus ganas de fiesta suban enteros cosa mala, que era justamente lo que necesitaba ese día. Geniales, geniales.
Después tocó dar una vuelta por la disco del pueblo –única opción abierta- por aquello de no irse inmediatamente al hotel después de lo vivido, auque vaya tela con la discotequita, uf... una especie de Caniland Amusement Park pero como de película de terror. Un contraste tan intenso respecto a todo lo anterior como para hacerte dudar por un momento sobre cuál es el mundo real y cuál no.
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El segundo día nos trajo para empezar a Guadalupe Plata, un trío de power-blues pantanoso que simplemente nos dejó a todos boquiabiertos con su repertorio, vamos, para mí el gran descubrimiento del festival con ese guitarrista tan increíble y tan acojonante, un batería clavando cada golpe y el bajista manejando un washtub bass como si tal cosa. Podían pasar de una cadencia más calmada a volverse totalmente salvajes. Me encantaron.
Luego les llegó el turno a los Pony Bravo y a su psicodelia-fusión de la que suelen hacer gala. Son realmente hipnotizantes aunque me costó al principio meterme en el concierto no sé muy bien por qué. Espero también pillarles de nuevo para recrearme más a fondo en sus composiciones y meterme de lleno en la atmósfera que crean, que se puede comprobar en su myspace, cuajado de temas alucinantes.
De los siguientes, Elastic Band, realmente no puedo decir casi nada porque al inicio del segundo tema se me planteó la oportunidad de conocer a personalmente a los Wau y los Arrrghs!! –que iban luego- y uf, eso era algo demasiado bueno para dejarlo pasar, por lo que sólo puedo decir que lo que escuché me sonó muy rockero y potente tanto como en música como en voz y que la cosa prometía bastante, auque tendré que descubrirlo en otra ocasión (por lo que me contaron después gustaron bastante).
Y por fin llegó el esperado turno de Wau y los Arrrghs!!, aunténticas estrellas del festival y paradigma absoluto del concepto de banda de garage-punk limítrofe fuera y dentro de los escenarios. En directo son increíbles, haciendo esa cosa que vuelve locos a la gente, esa cosa que tienes que buscar en otros grupos pero que con éstos te la encuentras de bruces. En disco ya impresionan pero es que en directo son la hostia con Juanito Wau como frontman salvaje e imprevisible y una banda igual de rabiosa. Temas como “Viva Link Wray”, “Copa, Raya, Paliza” o ya hacia el final esa brutal “Demoler” provocadora de ese pogo multidinario e irracional de los que estábamos en primera fila, un descerebre general para el disfrute de la parte más animal de cada uno. Un gustazo, vamos, y sensación de satisfacción total. Ta-ta-ta-ta-Ya-ya-ya-ya!!
Como es imposible irse a dormir después de una cosa así, tocó repetir en la disco del pueblo como único sitio abierto, aunque esta vez sí que ya podía ser el museo de los horrores que me daba igual, dentro ya llevaba el bicho del rock’n’roll inoculado un rato antes, por lo que la pregunta anterior sobre cual debía ser el mundo real o ficticio pues como que ya no concernía un pimiento, sea cual sea el que importa es donde estén Wau y los Arrrghs!!