jueves, 27 de mayo de 2010

Cuento extra-terrestre  

Me enviaron esta mañana esta marciana noticia acerca de un robot explorador que ha terminado su ciclo vital sucumbiendo al frío invierno del planeta rojo, no sin antes cumplir su misión aportando importantes datos científicos. Historias sobre la exploración del espacio que ya casi no nos sorprenden pero que esta vez resulta en un entrañable relato de otro mundo que le otorga un cierto halo poético al montón de cables y tornillos que acaba de decir adiós bajo la nieve carbónica. Un robot solitario, que muere de frío en un planeta lejano y extraño en aras de la ciencia y el progreso, resulta una historia demasiado irresistible como para no verla como un fantástico cuento de héroes mecánicos de ciencia-ficción.

Adiós al robot que probó el agua de Marte

"Del equipo: felices sueños @MarsPhoenix. Un capítulo termina, pero otros aguardan a ser escritos gracias a la ciencia que nos enviaste". Con estas palabras se cierra en la red social Twitter la aventura de Phoenix, el robot que logró por primera vez tocar el agua de Marte y cuyo nombre ya ha pasado a la historia de la exploración espacial, después de que la NASA desistiera el lunes de recuperar contacto con la sonda tras el fin del largo invierno marciano.

La aventura arrancó el 25 de mayo de 2008, cuando Phoenix se posó en el Ártico de Marte, conquistando una latitud jamás antes explorada. Su tarea, planificada para una duración de tres meses, incluía examinar el suelo y confirmar la presencia de hielo detectada por las sondas orbitales. Phoenix cumplió su propósito con creces y añadió dos meses a su vida útil. Probó y analizó el hielo, vio nevar sobre Marte, descubrió carbonato cálcico una huella mineral del agua líquida y reveló la presencia de perclorato, un compuesto que sirve de alimento a algunos microbios terrestres. El laboratorio de tres patas no estaba concebido para detectar vida, pero sus hallazgos prendieron los titulares con especulaciones sobre posibles huellas biológicas en Marte.

En noviembre de 2008, la llegada del otoño dejó a Phoenix sin energía solar. A pesar de su nombre, el robot no estaba diseñado para renacer de sus cenizas, pero había que intentarlo. Este año, concluido el invierno, la sonda orbital Mars Odyssey lo ha sobrevolado más de 200 veces a la escucha de una posible señal. Por fin, la NASA ha tirado la toalla. Las imágenes enviadas por el satélite MRO sugieren que el peso del CO2 congelado rompió los paneles solares de Phoenix, lo que certifica su muerte.

(Noticia original)
http://www.publico.es/ciencias/315357/nasa/da/muerto/laboratorio/phoenix/exploro/marte



Si supiéramos cuántos aparatitos nos hacen hoy día la vida más fácil gracias a la investigación aerospacial le tendríamos sin duda mucho más respeto a este campo. Gracias Marian por el correo!

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