viernes, 17 de diciembre de 2010

El cómic del CBGB  

No sé cómo pero a veces las mejores cosas salen casi sin pensarlas. Uno de los sitios visitados durante mi reciente periplo neoyorkino fue el Midtown Comics, un gigantesco sitio repleto de todo tipo de cómics en el corazón mismo de Manhattan, y en el que una vez hube puesto pie sabía que iba a encontrar lo que andaba buscando, como de hecho así fue (esa adquisición merece otro día un post exclusivo). Con mi librito bajo el brazo y camino de la salida para pagar me pillé otro casi sobre la marcha que, dada mi entera absorción por el primero, no retuve en mente ni segundos. Sólo una vez en casa y analizando las compras de ese día es cuando fui consciente de la joyita que me acababa de agenciar...



El cómic va sobre varias historias ficticias contadas en base al mítico CBGB como escenario de fondo. Están todas fantásticas, pero la primera es de reverencia: un fanático del punkrock con muchas ganas pero con una calamitosa y apática banda, no tiene otra ocurrencia después de varias copas que descargar su ira lanzándole una botella a lo que fue el CBGB y que ahora es una tienda de ropa pijo-macarrilla, momento en el que, y anticipándose a su desquiciada acción, se le aparecen, al estilo Dickens, los tres fantasmas del punkrock, que le muestran el pasado (que son dos que andan a la gresca por el tema us/uk) y el futuro (obviamente éste es el que más asusta) de la escena punkrocker.



Los dos primeros espectros hacen repaso de los inicios pero cada uno defendiendo su propia visión del estilo y teoría de origen o evolución paralela. Casi no hay manera de conciliarles pero sí medio coinciden en señalar a Richard Hell como "la zona cero del punkrock" (toma definición). Cuando llega la hora de hablar del futuro le toca turno a un terrorífico fantasmón que supuestamente le cuenta al protagonista algo espantoso que le hace perder el conocimiento (el cómic trae aquí una página en blanco para rellenar por el lector según el horror que crea que nos espera a todos los amantes del punkrock).

Al igual que en la historia de Dickens, el chaval despierta más tarde tirado en la acera pero con la convicción desesperada de que puede hacer algo para salvar su música. Como dicen al final, el querer cambiar el mundo es la primera cualificación para realmente cambiarlo. Quizás todo empiece por entonar un "one, two, three..!".

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