martes, 24 de noviembre de 2009

The Odd  

Pues no que estoy rebuscando entre los pliegues de viejas anotaciones y va y aparece un pequeño papel bien dobladito, producto de una noche de esas de andar tirado en los bares con la conversación lenta e hiposa y proponer alguien un extraño pero curioso juego con papelitos. Esas cosas que al día siguiente suele borrar lo primero la memoria, pero que esta vez la casualidad lo ha sacado del olvido trayendo con él toda una colección de imágenes e instantes de aquella noche encantadora en la que el tiempo y la distancia ahora le otorgan el tamaño gigante que realmente tenía. Por eso mismo, el hallazgo me ha puesto tan contento que voy a explicar el bizarro pasatiempo a modo de homenaje a aquellas horas. ¿Listos para una lección de papiroflexia tabernera? pues va así:

Se coge una hoja de papel y se dobla en tres partes, en la parte superior alguien hace un dibujo –el que sea- de forma que los extremos del contorno asomen ligeramente a la siguiente parte del papel donde un segundo participante proseguirá con su dibujo propio pero partiendo de estas guías -sin mirar la imagen del primero- y continuando hasta situar los nuevos extremos del contorno en la parte final del espacio central del papel, donde un tercero los seguirá y prolongará su trazo hasta completar un tercer dibujo de cosecha propia en la parte última y sin mirar en ningún momento las figuras del resto.

Una vez finalizado se despliega el papel y entonces se ríe o se llora –normalmente lo segundo-, se arruga el dibujito, se lanza lejos y se pide urgentemente otra cerveza para cambiar de actividad antes de que nos vaya completamente la pinza y quedemos condenados a hacer dibujitos encadenados de por vida...

El de aquella noche quedó así:

E. J.A.

Y que una vez desplegado cuidadosamente...



...dio lugar a ésto de la izquierda, sin que nadie sepa aún qué carajo es. Después de barajar entre una rana, un alien, el personaje perdido de Barrio Sésamo y un repetidor que había en mi clase de octavo de EGB he decidido llamarle The Odd, y convertirlo en modelo de peluches para niños conflictivos, para que vean que lo malo siempre puede ser peor.

Mil gracias ustedes dos por aquel rato, un auténtico happy place escrito con indeleble.

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Act. 26.11.09. Acabo de descubrir gracias al gran Pablo Allés que ésta técnica se llama Cadáver Exquisito, y se remonta a los surrealistas de 1925. Según la Wikipedia:
Nicolas Calas sostenía que un cadáver exquisito tiene la facultad de revelar la realidad inconsciente del grupo que lo ha creado, en concreto los aspectos no verbalizados de la angustia y el deseo de sus miembros, en relación con las dinámicas de posicionamiento afectivo dentro del mismo. Ernst observó que el juego funciona como un 'barómetro' de los contagios intelectuales dentro de un círculo de creadores.
Pues eso, a saber qué pasaría por el coco de cada uno en el momento de agarrar el boli...

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1 aprensiones:

At 5:02 p. m. , Blogger mirror in the garden dijo...

si q bueno, se juega mucho en Suiza a eso, al menos entre mis amigos, cuando volvi hable de eso por todos lados de lo contenta q me sentia con ese descubrimiento....!! es genial....cadaver exquisito!!!!!!!!

 

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