martes, 15 de julio de 2008

Chuck Berry  

Teatro de la Axerquía, Córdoba.


¿A que no te imaginas a tu abuelo octogenario soltándose con la guitarra y llenando teatros enteros y poniendo a botar al público a base de viejos rocanroles? no, bueno, quizás sí si tu abuelo se llama Chuck Berry... buf, cuesta dar con las expresiones adecuadas para contar lo del Teatro de la Axerquía ayer en Córdoba a propósito del Festival de la Guitarra y el encanto de haber visto y oído a uno de los más importantes pioneros del rock & roll -si, esa palabreja disonante que hoy día nos sale constantemente cuando hablamos de música pero que hace poco más de 50 años no estaba ni inventada-.

El bolo empezó en punto con los acordes de Roll over Beethoven resonando por las escalinatas del anfiteatro, lleno por cierto hasta la bandera de un público de todas las raleas y edades deseoso de ver a la leyenda en acción. Del artista sorprende primero lo desenvuelto que se le ve y en aparente buena forma a pesar de sus 81 añazos. Sus rasgueos de guitarra no son lo mismo que en sus inicios, obviamente, y lo trepidante de sus piezas van más frenadas, está claro, y un tanto arrítmicas, pero vive dios si lo que estoy escuchando no es la misma voz que tantas y tantas veces ha puesto banda sonora a momentos personales irrepetibles, si lo que estoy viendo no es la figura que cuando Elvis y otros púberes empezaban a arañar la guitarra él ya venía de vuelta de todo. La banda acompañante (que incluía un par de vástagos) fue más que correcta en el respaldo de los temas aunque se le veía al quite de los cambios de la estrella. Siguieron más temas clásicos de sus repertorio como Sweet Little Sixteen, Let It Rock, My Ding-a-Ling, una ranchera (cantada en español coreada con “olés” del público) algún blues, la conocida You Never Can Tell y por supuesto la esperada Johnny B. Goode con baile del pato incluido (si si, ¡qué te creías! el abuelo rocanrolea) y que parecía el colofón a la fiesta pero que nada de eso: siguió enlazando más y más temas hasta terminar con algún otro clásico y poner el escenario patas arriba lleno de gente bailando a lo frenético, sobre todo chicas, entregadas a por completo a la locura de saberse tan sólo a un metro de distancia de la historia del rock & roll.

Tengo que decir que siempre me ha fascinado el rock & roll primigenio, esa explosión musical de mediados de los 50s que todos conocemos de sobra, pero que no tantos llegan a apreciar en su enorme dimensión y que puso para siempre identidad propia al espíritu genuinamente joven. Un concepto difícil de expresar que va más allá de lo estrictamente musical. Absolutamente todo lo que ha venido después y que ya es del día a día, como si fuera así desde siempre, tuvo su origen en cuatro locos empeñados en ir contra las estrictas normas de la época y que trataron de expresarlo guitarra en mano hace casi 60 años, justo donde antes no había nada parecido. Algunos pocos que siguieron su instinto y que cambiaron para siempre la historia de forma que ya es imposible entenderla de otra manera. A uno de esos locos es al que vi ayer sobre un escenario.
Grande.

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3 aprensiones:

At 1:27 a. m. , Anonymous Alvaro dijo...

Comparto totalmente tu crítica; fetén.
Me alegró encontrarte de nuevo. Nos vemos en la próxima!

 
At 1:37 a. m. , Blogger Vip Vop dijo...

Estuvo genial, verdad? es bueno saber que no te pierdes los buenos saraos. see ya mate!

 
At 9:16 a. m. , Anonymous limoncello dijo...

llevo años diciendo que voy a ir a córdoba para las leyendas de la guitarra y no lo consigo...ya caerá digo yo.

Y el Utopia está bien?? otra cita que me pierdo siempre en tu tierra.

un beso rizos, cuando nos vemos un cine??

 

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